miércoles, 19 de agosto de 2009

Nuevas tecnologías: Interpretación e Intervención

Paul Rabinow (1992) dice que un proyecto técnico, están imbricados dos conceptos de tecnología. Uno es el sentido más literal de los avances tecnológicos, la necesidad de invención de maquinaria más veloz y eficiente, si se cuenta con los recursos financieros. El segundo sentido se relaciona con el objeto a conocer -el genoma humano-, que podrá ser conocido de tal forma que en ese mismo proceso el mismo pueda ser cambiado. El propósito, es revelar y entender las nuevas y específicas racionalidades que surjan del Proyecto en sí mismo, como de sus instituciones y empresas adyacentes, a través del análisis de los diferentes discursos.
El concepto de "biosocialidad", clave en su investigación, implica que la naturaleza será construida según el modelo de la cultura, entendida como práctica. La naturaleza podrá ser conocida y rehecha a través de la tecnología, tornándose finalmente artificial, al igual que la cultura se transforma en natural.
La posibilidad de superación de la división naturaleza/cultura a través del concepto de biosocialidad permite entender nuevas realidades y categorías de la producción de la vida y de la sociabilidad producidas por la intervención tecnológica de base biológica.
La idea central es pensar en términos culturales cómo la ciencia, la tecnología y la medicina participan en la vida cotidiana. Para ello elaboran dos conceptos-imagenes clave: el de "citadel" y el de "cyborgs". La palabra "citadel" denota una pequeña ciudad fortificada o un fuerte en el centro de una gran ciudad que lo protege. Usan ese término entonces como imagen para resaltar cómo la forma de teorizar acerca de la ciencia, la tecnología y la medicina se centra en problemas técnicos, en un movimiento hacia adentro de esas esferas, desplazando los temas e intereses sociales y aislando, por lo tanto, la participación y discusión.
La imagen de "cyborg" es empleada para destacar las distintas formas en las que la ciencia, la tecnología y la medicina contribuyen diariamente a modelar a los sujetos, participando en las experiencias humanas cotidianas.
La intervención antropológica, ubicada en el espacio liminar de las fronteras culturales, puede ayudar con su investigación a entender cómo la ciencia logra y mantiene su autoridad para dirigir las prácticas de verdad y constituir relaciones de poder prescindiendo de una amplia deliberación y discusión, parte a ver etnográficamente cómo los sujetos generan prácticas y discursos acerca de la ciencia y de la tecnología, participando en el proceso de su conformación e interviniendo en la discusión de posibles alternativas.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Críticas a la mirada standard

¿A qué concepción de la tecnología se oponen estos nuevos conceptos? Bryan Pfaffenberger, dice que la mirada standard, cuyas características y afirmaciones que han permeado gran cantidad de pensamiento tanto académico como popular, se deben comenzar a cuestionar si se quiere comprender el rol de la actividad tecnológica humana desde una perspectiva antropológica. Interesado en la antropología social de la tecnología, esa mirada standard se fundamenta en el principio de que la necesidad es la madre de la invensión. De éste se desprende que el hombre, a través de su historia, se ha debido enfrentar con fuertes desafíos para su supervivencia. Ciertos individuos, ayudados por una inspiración extraordinaria, han sabido dirigir el desafío de la necesidad, utilizando las fuerzas, las potencialidades y los recursos de la naturaleza para la fabricación de instrumentos y artefactos materiales. Cada uno de esos instrumentos va a tener una función, que es la habilidad para satisfacer la necesidad que constituyó la razón de ser de la creación de esos artefactos.
La cultura material de una sociedad se conforma como un riesgo físico de sus posibilidades de adaptación para la supervivencia, siendo el principal medio a través del cual la sociedad asegura su reproducción. A través del análisis del registro material de los logros técnicos de la humanidad, se puede directamente inferir los desafíos que el hombre debió enfrentar en el pasado e interpretar cómo efectivamente los resolvió. Cada nuevo logro de desentrañamiento de los secretos de la naturaleza descansa en los anteriores, generando cada vez más poderosas invenciones. Estas invenciones producen cambios revolucionarios en la organización social del grupo del cual emergeron.
La evolución tecnológica dirigida por la necesidad presupone la existencia de necesidades humanas universales, para cada una de las cuales hay un artefacto ideal, según las propiedades físicas o tecnológicas del objeto en sí mismo.
La mirada standard conlleva una mirada dura y realista de los artefactos en sí mismos y también de su evolución, pero hay evidencia de que esa dureza se disuelve ante el examen crítico.

Nuevos conceptos para viejas preguntas

Nuevos conceptos como el de sistemas sociotécnicos (Hughes, T; 1990) reinstala la dimensión social de la actividad tecnológica humana. Deja de ser considerada autónoma, neutral y determinante, para pasar a ser concebida como la resultante de un entrelazamiento de artefactos físicos, instituciones y ambiente, donde se integran aspectos tecnológicos, sociales, económicos y políticos.
Otros conceptos surgidos del enfoque social-constructivista (Collins, 1982, 1983), como el de flexibilidad interpretativa, controversias y cierre y grupos sociales relevantes, se apoyan en el principio central de que los artefactos tecnológicos están abiertos al análisis sociológicos, no especialmente respecto de su diseño y contenido técnico.

El renovado interés por la tecnología

A partir de los años 90 resurge un renovado interés por el análisis de la ciencia y la tecnología modernas, cuando una nueva generación de antropólogos emprende la investigación etnográfica de los laboratorios científicos, empresas biotecnológicas, ciudades de la ciencia y el análisis de los debates públicos sobre tecnologías reproductivas y genérica, aspectos ecológicos, armamento nuclear y químico, entre otros. Este salto cualitativo de considerar la ciencia y la tecnología como arena estratégica reconoce varios antecedentes como la escuela mertoniana de la sociología de la ciencia, las consecuencias sociológicas del pensamiento de Kuhn, los principios del programa Fuerte de la Escuela de Edimburgo y los aportes del campo interdisciplinario de los Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología, respecto de los cuales la antropología es una interlocutora inquieta.

Un cambio de enfoque

Una de las causas de este abandono de los estudios de la tecnología y de la cultura material, los que fueron y son todavía percibidos como un tema áspero e intelectualmente árido, fue el proceso de profesionalización de la disciplina antropológica, dentro del cual los estudios materiales-culturales representaban lo académicamente desechable: las formas de explicación extremas y conjeturales de los difusionistas y evolucionistas.
Los antropólogos estrechamente vinculados a la tradición culturalista consideraron los estrechos análisis de las técnicas y artefactos como un factor de desvío del interés de los antropólogos hacia su actividad específica, o sea el estudio de la cultura (Kroeber y Kluckhohn, 1952), por lo tanto confinados a los museos, donde alejados de las elaboraciones de la antropología social y despojados de la experiencia etnográfica, los interesados en la cultura material no pudieron darle nuevo aliento ni avanzar en el campo.
¿Qué es la tecnología? ¿Cuál es la relación entre el desarrollo tecnológico y la evolución cultural? ¿Cómo la gente emplea artefactos para lograr propósitos sociales en el curso de su vida cotidiana? ¿Qué tipo de significado cultural está incorporado en los artefactos tecnológicos? ¿Cómo la cultura influencia la actividad tecnológica y cómo a su vez ésta influencia la cultura? Estas preguntas pueden ser ahora contestadas a la luz de nuevos conceptos como el de sistemas sociotécnicos, que reinstala la dimensión social de la actividad tecnológica humana.
Ésta deja de ser considerada autónoma, neutral y determinante, para pasar a ser concebida como la resultante de un entrelazamiento de artefactos físicos, instituciones y ambiente, donde se integran aspectos tecnológicos, sociales, económicos y políticos.
La reflexión sobre las posibles relaciones entre cultura y tecnología se ha presentado como un tema central en los estudios antropológicos clásicos de la tecnología y de la cultura material, focalizados en el análisis de la vida cotidiana, la reproducción social y la evolución humana.