miércoles, 12 de agosto de 2009

Un cambio de enfoque

Una de las causas de este abandono de los estudios de la tecnología y de la cultura material, los que fueron y son todavía percibidos como un tema áspero e intelectualmente árido, fue el proceso de profesionalización de la disciplina antropológica, dentro del cual los estudios materiales-culturales representaban lo académicamente desechable: las formas de explicación extremas y conjeturales de los difusionistas y evolucionistas.
Los antropólogos estrechamente vinculados a la tradición culturalista consideraron los estrechos análisis de las técnicas y artefactos como un factor de desvío del interés de los antropólogos hacia su actividad específica, o sea el estudio de la cultura (Kroeber y Kluckhohn, 1952), por lo tanto confinados a los museos, donde alejados de las elaboraciones de la antropología social y despojados de la experiencia etnográfica, los interesados en la cultura material no pudieron darle nuevo aliento ni avanzar en el campo.

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